¡Estimado empresario! En materia de contabilidad electrónica no pierdas de vista la siguiente información:
Los obligados a presentar información electrónica son:
Personas Morales y Físicas con ingresos acumulables menor a cuatro millones de pesos en el 2013.
Personas Morales y Físicas del Sector Primario.
Personas Morales con fines no lucrativos.
Personas Morales y Físicas inscritos en el 2014, 2015 y 2016.
Fechas de presentación de la información electrónica:
Personas Morales los días 03 (hábiles) de cada mes.
Personas Físicas los días 05 (hábiles) de cada mes.
Meses subsecuentes al primer envío de la contabilidad:
Tratándose de Personas Morales y Físicas el envío de la balanza de comprobación será dentro de los 3 y 5 días hábiles respectivamente, al segundo mes posterior al que corresponda la información y así sucesivamente.
Los contribuyentes que coticen en Bolsa, enviarán sus archivos mensuales los primeros 3 días hábiles, al segundo mes posterior al trimestres que corresponda.
Las personas Morales y Físicas del Sector Primario que optaron por presentar sus declaraciones semestralmente, podrán enviar sus archivos mensuales los primeros 3 y 5 días hábiles respectivamente al segundo mes posterior al semestre que corresponda.
Nota: En este mes las personas físicas presentan la información electrónica el día 07, por ser inhábil el día 5.
No obligados
Los contribuyentes no obligados son:
Trabajadores asalariados.
Personas físicas bajo honorario.
Contribuyentes que registren sus operaciones en el portal de "Mis Cuentas" del SAT.
Para mayor información puedes ingresar al portal del sat: http://www.sat.gob.mx/fichas_tematicas/buzon_tributario/Paginas/contabilidad_electronica.aspx
Como emprendedores de un negocio sea cual sea la finalidad y tamaño del mismo, requerimos de contar con una forma organizada para llevar nuestras finanzas; de ello la importancia de conocer "los estados financieros básicos", estos son: El estado de posición financiera (balance general), el estado de resultados (pérdidas y ganancias) el estado de variaciones en el capital contable y el estado de origen y aplicación de recursos.
Muchas personas tienen la idea de que los financieros solo nos ayudan a determinar cuánto es lo que tenemos que pagar de impuestos, y estamos más preocupados en saber qué podemos deducir para pagar menos, sin duda esto es importante y no tenemos que perderlo de vista, pero no es lo único. Los estados financieros son mucho más importantes, nos ayudan a tener claridad de la forma en que estamos llevando nuestro negocio, saber en realidad ¿qué tanto estamos ganando? o si, en determinado momento ¿tenemos pérdidas?, ¿en qué estamos gastando o invirtiendo nuestros recursos? o ¿por qué no tenemos flujo suficiente si estamos teniendo buenas ventas?, entre muchas otras preguntas (que nos hacemos sobre todo si no somos contadores).
Los estados financieros nos ayudan a conocer la historia de nuestra empresa a través de “el balance general”, nuestra situación actual mediante “el estado de resultados”, cuánto efectivo proviene de aportaciones y cuánto de utilidades mediante “el estado de variaciones en el capital contable”, así como cuál es el origen del dinero y en que lo estamos empleando a través de “el estado de origen y aplicación de recursos”.
El tener conocimiento de como interpretar la información que podemos obtener a través de los estados financieros nos permite tomar decisiones oportunas basadas en la realidad de nuestro negocio, comparar resultados de periodos diferentes, saber cuándo vamos por el camino correcto o cuándo debemos cambiar la estrategia.
Por eso estimado lector, aunque no seamos expertos en la materia debemos darnos el tiempo de conocerlos y aprender a interpretarlos si queremos incursionar en el ámbito empresarial.
En la actualidad nos enfrentamos a la realidad de que existen muchos cambios normativos en el ámbito empresarial; no sólo nos referimos a la forma en que la autoridad hacendaria nos solicita que le informemos de las transacciones de nuestro negocio, sino también a las obligaciones y trámites que otras dependencias gubernamentales nos exigen, y que muchas veces desconocemos hasta el momento de ser detectados por haber incurrido en una falta que, aunque pudiera ser involuntaria, no deja de ser una falta ya que desconocer la Ley, no nos exime de cumplirla. Es en ese instante cuando nos agobiamos por las consecuencias que conlleva el no tener todo en orden.
Todos iniciamos nuestra actividad empresarial con la esperanza de vernos algún día en la cima, ser número uno en la actividad que desempeñamos, pero ¿cuántos de nosotros comenzamos a operar sin haber realizado nuestro trámite ante el SAT?; más simple aún, sin tener siquiera bien definido el objetivo de nuestro negocio (misión, visión), la estructura del mismo (organigrama) y las funciones de las personas que intervienen en el proceso (perfiles de puesto), de hecho, sin saber cuáles son los procesos que deben seguirse tanto en la operación como en el manejo de la información administrativa.
Muchas veces pensamos que todas estas cosas son irrelevantes y que se pueden ir desarrollando en el transcurso del tiempo, lo importante "es comenzar a generar dinero", el problema inicia cuando en realidad con el paso del tiempo nos comenzamos a adentrar cada día más en la operación desorganizada y, sin darnos cuenta o sin dar importancia lo seguimos postergando creando un círculo vicioso que a la larga, siempre deriva en alguna experiencia negativa. En el mejor de los casos, cuando no somos detectados por alguna autoridad ni sujetos de sanciones, nos encontramos con que no tenemos el control de mermas en los inventarios, que las cuentas por cobrar, aun sabiendo cuánto nos deben, se vuelven difíciles de recuperar por la falta de contratos; que existen altos índices de rotación de personal por contratar sin perfiles definidos y demandas laborales, entre otras muchas sorpresas que se resumen en PÉRDIDAS para el negocio.
Por eso estimado lector, si eres de esos empresarios que inició o piensa iniciar su negocio con conciencia organizacional ¡felicitaciones, estás en el camino correcto!, y si no, es momento de comenzar, porque en esto como en muchas cosas en la vida ¡nunca es tarde!